La verdad es que esta niña nos dio una primera noche que fue para no repetir, no pegó ojo en toda la noche, lo cual no sería preocupante si no fuese porque nosotros tampoco, pero yo la entiendo, mi pobrecita tenía un hambre enorme y su mami aún no tenía leche, así que se encargó de hacernos saber que el primer parecido que tenía era con su padre, que también piensa que con la comida no se juega, y uno no puede ir por la vida saltándose el papeo alegremente.Pero enseguida cambió y desde entonces la verdad es que nos respeta mucho por las noches, duerme casi tanto como su madre y es raro el día que se pone a llorar.
Lo más divertido al principio es que todos estamos aprendiendo a la vez, porque ella no sabe lo que es un baño, pero como nosotros no sabemos bañarla pues al final todo queda en familia y poco a poco nos vamos haciendo a la idea de cómo funcionan los chismes estos. Bueno la verdad es que ahora ya está dominado y tanto a ella como a mí mi momento preferido es en el baño, cuando le tengo que decir que deje de patalear y jugar en la bañera que se están abriendo las tablas del parquet de lo que juega esta gorda en el agua.
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